II° - Cap I

CONOCIENDO  A  ISABELLA

Quise saber si Isabella realmente existía, si era la chica que había conocido hacía tantísimos años, si algo de lo que inicialmente me había contado Gus era verdad y por eso había llegado a tener ese sueño motivador, si el sueño tenía como base una fantasía emocional o si todo era producto de su imaginación y estaba más para el Borda que para usar un sweater bordó.

Para eso el camino más sencillo era intentar contactar a Isabella, algo que inicialmente me pareció casi un imposible ya que habían pasado muchos años y seguramente, aún encontrándola si accedería a hablar conmigo,   no sabía si se acordaría de mi ni sabía cómo localizarla, si no había dejado la ciudad era dar con alguien entre más 3 millones de personas, pero aprovechando la existencia de las redes sociales podía ser más fácil la búsqueda.

Yo la recordaba cómo a una chica atractiva, seductora, inteligente, de clase media, hija de un industrial, típico caso de una estudiante universitaria quizás de Derecho, quizás de Arquitectura, entonces probé con LinkedIn, una red de profesionales, ahí la busqué y había cinco con el mismo nombre, entonces a todas les escribí ofreciéndoles formar parte de mi red de contactos y como en mi perfil tengo más de 27.000 seguidores en todos los casos tenía contactos compartidos con cada una y, en la invitación, en muy pocas palabras quedaron plasmadas mis intenciones.

Una me contestó y ya con más espacio para expresarme comenzamos a intercambiar breves mensajes, no había estudiado lo que me imaginaba, sino que se había inclinado por Ciencias Económicas.

Le fui explicando las razones de mi búsqueda, nos intercambiamos los celulares y la red de profesionales dio paso a WhatsApp, con lo cual las conversaciones se hicieron mucho más fluidas.

Recordaba perfectamente a Gus, bastantes coincidencias de relatos hasta que se casó y le perdió el rastro.

Se vieron y charlaron un instante el día que él que se casaba, supo por amigos comunes que muchos años después se había separado y que un día se había al exterior, más precisamente a Estados Unidos.

Eso sucedió hace mucho tiempo y nunca volvieron a hablar, hubo un breve intercambio de mails y nada más, lo que constituye en realidad un fugaz recuerdo de un pasado, allá lejos, hace tiempo, y nada más.

Me comentó que ella también se había separado hacía mucho, que si bien ahora tenía una pareja estable hacía muchos años, no convivían porque alguna experiencia anterior no le había resultado del todo satisfactorio y que sabía que Gus sí se había vuelto a casar, hasta ahí los recuerdos y el conocimiento de la vida de quien fuera su 1° novio.

Le conté que Gus me había contactado para redactar sus experiencias de amoríos, seguramente para recrearse, como quien se perfuma la mano sólo para olerse, y cuando le relaté el sueño, hizo un mohín bajando la comisura de los labios y moviendo la cabeza para un lado y para el otro como muestra de sorpresa y murmuró: Mirá vos !!!, que imaginación el señorito.

Así terminó el chateo de ese sábado a la tarde sin mayor interés y con mi invitación formal de; Nos mantenemos en contacto. Hasta otro día.


Conociendo a Isabella
Conociendo a Isabella
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