
CONFESIONES
CONFESIONES
Al cabo de un tiempo, no mucho más que en un abrir y cerrar de ojos esa relación que casi flotaba, levitaba, que a sabiendas carecía de futuro inmediato y en lo mediato por varias razones tampoco ofrecía un panorama demasiado alentador al menos al día de hoy, encontró un final abrupto. Se acabó y a otra cosa mariposa.
Las razones valederas o no, ciertas o no, carecen de importancia, no es más que un llorar sobre la leche derramada, imponen un pasar página y seguir, como lo canta Serrat en Pueblo Blanco.
Si bien la nueva situación no era inexplicable, era un poco resistida, inasumible, era como cortar violentamente unas vacaciones en Disney sin causas climáticas que preanunciaran el cierre del parque, simplemente y sin más era la fuerza de la realidad que se imponía, pero quedaba el sedimento, la borra del café, los sentimientos subyacentes y la relación, en una dimensión diferente continuó, bajo otros parámetros, con otras sensaciones.
Era obvio aquello que; Parecido, no es lo mismo.

Ya no habría despertares musicales ni despedidas nocturnas continuadas, quedaba una propuesta de amistad entre intensa, fluida e insuficiente que un día tuvo un sinceramiento quizás imposible de contener, de esos pensamientos que uno los comparte o explota y que tampoco se pueden compartir con cualquiera.
Como era previsible se trataba de la aparición de alguien en la vida de Jimena también de géminis, que cumplía años un día antes que Kevin, que además el automovilismo lo apasionaba y el turismo carretera era su preferido y que sabía muchísimo de plantas por haber realizado estudios en la Escuela Técnica de Jardinería Cristóbal M. Hicken, que tiene su sede en el mismo predio del Jardín Botánico.
Fueron estas similitudes las que hicieron pensar a Jimena que la leyenda japonesa no había fallado, que quizás la otra punta del hilo estaba unida a un geminiano, apasionado por el automovilismo y por la botánica, simplemente que no era Kevin.
Quizás por esa razón en la adolescencia, en la juventud y en la adultez se habían cruzado sus vidas pero en ninguno de los casos habían podido establecer una relación duradera, siempre algún motivo obstaculizaba el futuro y la extensión de las mismas, quedando la duda subyacente si este sería el final de la leyenda o si la vida abriría, alguna vez, una nueva instancia, otra oportunidad, si los recuerdos del pasado se proyectarían al futuro o se archivarían definitivamente y si las promesas de estar siempre se podrían materializar o si simplemente la leyenda es simplemente eso, simplemente una leyenda.
La nueva realidad retrotrae la situación al pasado, es como entrar en una rotonda y girar en círculos sin encontrar una salida ilusionante, es asumir que otra vez los tiempos no había y las circunstancias no habían coincidido, igual que antes, quizás igual que siempre.
