Capítulo III

Donde sobran las palabras.

NADIE JUGABA A GANADOR

Me cuentan que: "...nadie aprobaba la relación y ellos mismos eran conscientes de los riesgos que corrían, uno más que el otro y aunque en forma alternativa se fueron planteando la necesidad de cambiar hábitos, de espaciar comunicaciones, y de evitar contactos, existía un impulso interior demasiado poderoso que lo impedía, era tan fuerte el vínculo como débil la voluntad de cortar, suspender, postergar o tomar decisiones trascendentes que incluyeran cambios de vida."

Resultaba difícil determinar si se debía a una comodidad no del todo cómoda, a la incapacidad y el miedo de salir de la zona de confort, a la idealización, a la necesidad de re descubrir las cosas que los movilizaron en el pasado o a la adrenalina que les provocaba lo clandestino, lo oculto, lo privado, lo secreto, lo prohibido.

Quienes los rodeaban más íntima y cercanamente sabían de la existencia del otro por anécdotas de un pasado lejano, muy lejano, pero casi nadie tenía idea con relación al presente, el cual teóricamente por el bien de ambos era desaconsejado, quizás con la misma intensidad que provoca el no poder ser el involucrado y ser sólo el receptor de la información sesgada de los hechos.

Esto último nunca se dirá en voz alta, hasta quizás sea una locura justificadora o simplemente una verdad inconfesable.

¿Es posible mantener en el tiempo una situación como la planteada? ¿Cuáles serían los objetivos, que aspiraciones reales puede tener cada uno de cara al futuro, que pasaría si alguno de los afectables por las causas que fuera dejara de estar? ¿Realmente cambiarían las cosas?

El cúmulo de preguntas sin respuestas, ni siquiera fabuladas, a veces los invadían, pero el escasísimo tiempo de encuentros furtivos no daban para este tipo de planteos, los canales de comunicación han variado, se han vuelto tecnológicos, permiten pensar las respuestas, prácticamente han sepultado la espontaneidad, se puede parar y seguir al rato o retomar sin mayores inconvenientes en cualquier otro momento.

La unión tan férrea no está dada por los cuerpos, tiene su origen y hasta su final en los sentimientos y poco más, con lo cual las complicaciones se incrementaban día a día; cada intercambio generaba las ganas de un nuevo encuentro y luego de unas pocas veces regresaba el tema recurrente, el hasta aquí llegamos, pero se exponían las dificultades, se comentan los compromisos los que se evaporan como el alcohol en una botella destapada. 

PROYECTOS DE DESPEDIDA

Pensaban que se podrían bloquear los celulares, pero sería tan infantil como hacerse trampas jugando al solitario y tan efímero que se volvería inútil, entonces se diga o no se diga, la pregunta subyacente siempre flotaba en el ambiente, o en el teclado: ¿Qué hacemos? ¿Qué haremos en el caso que …? Nunca una respuesta más allá de las retóricas, cuando las verdades de Perogrullo son las que se imponían, la cobardía y la falta de vocaciones rupturistas son las que al día siguiente afloraban.

Isa continúa su relato y me dispongo a escuchar con atención aunque Gus parece más interesado por hablar y expresarse con libertad que de escuchar, interrumpe y la cara de ella no me deja dudas de la poca gracia que le causa la situación, se la aguanta con una Duquesa  y él me dice:

"Eramos pícaros virtuales, recatados reales parecíamos personas diferentes frente al teclado que face to face, pero éramos así, así nos reconocíamos, nos aceptábamos, jugábamos, nos divertíamos, nos arrancábamos una sonrisa y casi no necesitábamos más y si esperábamos más sabíamos que por diferentes causas no habría, sin reproches, sin aprietes, sin extorsiones, sin cuestionamientos.

Habían inventado una rara relación de respetuosa y concertada libertad, algo imprescindible para esa etapa en la que se avanzaba paso a paso y así día a día van incrementando con reflexiones, descubrimientos, puestas en común una rara simbiosis de actitudes y sentimientos.

Un brindis con jarritos de café, un sueño de una  noche de bodas con champagne incluido y proyectos, muchos proyectos, de esos que a veces se cumplen de tan incumplibles y tan soñados que son.

¿Hay una edad para jugar a las escondidas? ¿Hay un tiempo para decirse cosas lindas, aunque pasadas de moda? El recuerdo de momentos gratos, ingratos, alegres, dolorosos, separaciones, divorcios, la vida en el día después, la crianza de los hijos casi en extrema soledad, el ponerle el pecho a los problemas y curtirse el cuerpo por los golpes de la vida son temas que no faltaban en ninguna de las conversaciones, porque de a poco y con lo que cada uno era capaz de aportar fueron capaces de ir construyendo una relación auspiciosa, secreta, clandestina en la que nadie cree ni bendice.

Cada uno aceptaba al otro con el bagaje que trae, sin pretender cambios, los cuales serían poco probables, ya se sabe que las personas mucho no cambian, lo que se produce si hay inteligencia es un amalgamiento, un encastre de piezas como en un puzle sin forzar ni ser forzado y eso tiñe todo de un aroma a perfume de un jardín florido, es como una bocanada de aire fresco, es un verdadero remanso donde volcar el día, con lo que cada uno ha sido capaz de vivir.

Ese tipo de relación donde se pueden decir lo que sienten, donde las preguntas pueden tener un no por respuesta y que la sinceridad prevalece sobre el interés constituyó uno de los pilares en los que se asentaba.

El verse mucho, poco o nada y el tener días especiales de abstinencia absoluta no generaba inconvenientes, cada cual asumió y aceptó las reglas del juego y el respeto por horarios, momentos y posibilidades de cada uno hacen a la repostería de esta torta, son simplemente la decoración, nunca el alma, lo externo, lo variable, lo inmutable, lo que no se ve se lleva adentro, se guarda en ese lugar del cerebro, inexpugnable, inasible, el que nadie puede llegar a percibir en su exacta dimensión, sólo quien en cada caso lo guarda como un tesoro, a sabiendas que con saberlo uno y compartirlo con quien corresponde ya es suficiente y así se retroalimenta.

El tiempo diría que se impondría, si el rechazo a la situación que los terceros involucrados plantean o ese sentimiento que a cada paso iba creciendo inundando todo el ser, ese tsunami de emociones y alegrías que fue llenando de cascabeles las sonrisas y fundamentalmente las miradas, llenas de ternura y de emoción al tomar contacto simplemente con una foto, el sitio exacto donde sobran las palabras.

Faltaría a la verdad si no dijera que con cada palabra que escuchaba más me iba compenetrando y metiendo en el tema, no había intenciones de crear clima, no había motivos, no había necesidad, era poner la oreja a un par de amigos que necesitaban ser escuchados.

ENFOQUES - Hacia una visión libre de preconceptos. Una invitación a ser forjadores de nuestro propio destino. 
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