
Cap IV
A las puertas de las definiciones
SALIR DE LA ZONA DE CONFORT
Algunas veces sucede, que los deseos más vehementes se convierten en realidad, aunque eso no es un acto casual, seguramente debe ser porque aparte del desear uno hace cosas, toma decisiones y emprende acciones tendientes a lograr el objetivo y ese imposible se materializa no sólo por la fuerza del destino, sino porque las acciones y los hechos convergieron en un mismo lugar en el mismo momento; para algunos es casualidad, azar o milagro, pero en cualquier caso uno ha puesto mucho de sí mismo para que determinada situación terminara sucediendo.
En el caso de Isa y Gus, desde un primer momento pusieron blanco sobre negro las dificultades que acarrearía la situación, los inconvenientes de partida, las nebulosas de la llegada y a pesar de eso el tema siguió avanzando.
Alternativamente uno y otro trataron infructuosamente de poner en práctica lo que sabían desde el comienzo y cada vez volvieron al punto de partida, convirtiendo una realidad casi inmodificable en un rulo, en un bucle, en un sin solución de continuidad o más simplemente en un cuento de nunca acabar.
Así fue sucediendo a lo largo del breve pero intenso tiempo que dura la experiencia, con un posible final a corto plazo, pero anunciado, producto de la sana inexperiencia de ambos en este terreno resbaladizo, peligroso y casi sin premio al llegar a la meta.
Nadie estaba dispuesto a salir de su zona de confort, si la frecuencia de los encuentros aumentaba, la exposición y los riesgos se multiplicarían hasta volverlo tan peligroso que la relación costo beneficio presentaría grandes posibilidades de arrojar un resultado abrumadoramente negativo..

.UN FUTURO LLENO DE DUDAS
Era muy triste el pensar que lo vivido era producto no de un sueño hecho realidad en un caso y de un punto de continuidad en el otro a pesar del tiempo transcurrido, ya que vale la pena recordar que los pensamientos no habían transcurrido en un camino de doble vía, uno se pasó la vida pensando y viviéndola en silencio, situación no compartida, cada uno con sus problemas, con diferentes acciones y secuelas y la ruta se hizo de dos carriles hace apenas un instante en comparación con medio siglo de imaginación y recuerdos.
Esta situación hacía cosquillas, el pasado pesaba distinto para cada uno y el presente individual también presentaba diferencias notorias, con este cuadro de situación cabía preguntarse ¿Podía tener futuro la relación? ¿Podía avanzar algo meramente emocional? Un sí por respuesta superaba holgadamente el optimismo, llegando casi hasta las puertas mismas de una fantasía forzada.
Situaciones como la planteada quizás sean más comunes de lo que uno tiene conocimiento, simplemente por estas cosas se mantienen en absoluta reserva y ni los protagonistas ni los pocos confidentes se encargan de darle estado público, ni antes, ni durante ni después de lo sucedido, porque nadie en su sano juicio se pega un tiro en los pies, salvo que se te dispare el arma y se trate de un accidente con consecuencias casi fatales, aunque en general nadie muere por estas cosas, estando en cualquiera de los lados del mostrador, ya que la vida continúa.
A esta altura de los acontecimientos cabe preguntarse cómo se llega a esta situación, ya que, de seguir transitando sin un punto de llegada, sin un objetivo claro, más allá de certezas o fantasías es como correr para ir colgado del pasamanos del último vagón de un tren que conduce a ningún lado, algo así como un gran esfuerzo inútil por la nada misma.
