
Capítulo V
Fin esperado e inentendible
DIFÍCIL DESDE EL INICIO
Por lo que venía escuchando suponía que lo habían intentado de mil maneras, teorizando inicialmente sobre una amistad lo que provocó una sonrisa de Gus y su respuesta llena de lugares comunes "Me sabe a poco", en el remate de sentimientos se subió el precio y se propuso una "Amistad Intensa" algo así como un (café) cortado a mitad de camino, más bien una lágrima, un quinto de café y el resto leche; aproximadamente, traducido sería un quinto de intensidad y cuatro quintos de amistad, a lo que Gus, respondió "Va tomando color" con el agregado de "Como piso lo acepto" y la respuesta obvia, el lugar común, el esperado "Nada de piso, eso es el techo"
Gus que había esperado ese momento desde que no existía la rueda y pensando que cualquier proyecto era mejorable, que sentada una base de negociación siempre habría posibilidades de una optimización, aceptó, convencido que si funcionaba sería porque se habrían cambiado las pautas iniciales.
Si bien se plantearon desde el 1° momento las dificultades del camino emprendido, los inconvenientes, los obstáculos que con toda seguridad irían apareciendo, ninguno pudo resistirse a encarar la travesía.
No pasó mucho tiempo y los muy escasos confidentes adoptaron una posición de no continuidad, no fueron muchos simplemente los suficientes, todos decían algo que ellos sabían, reconocían, pero una fuerza los impulsaba a continuar.
Alternativamente cada uno fue planteando que el proceso encarado ya había avanzado lo suficiente y que era tiempo de barajar y dar de nuevo, regresar al rumbo de la Ciudad de la Amistad, a secas.
No habían pasado 24 horas en que volvieron a la ruta principal, esa autopista ancha, con señales de precaución a cada paso a la que intentaron prestarle atención, pero sin detenerse y siguieron alternativamente saliéndose Autopista, rumbeando a sitios menos comprometidos, menos complicados, menos peligrosos, pero siempre sucedía lo mismo, la teoría no tenia un correlato comprobable con la realidad.
Lo que funcionaba en el laboratorio de la mente, fracasaba estrepitosamente en la práctica de la vida real y la explicación era muy sencilla independientemente de quien la planteara: En el laboratorio de las ideas no había la contaminación con los sentimientos que existían pero al salir al ruedo aparecían, el deseo, la pasión, lo nuevo, lo prohibido, los elogios, los piropos, las frases motivantes, era una lucha de seducción, un juego de quien era más dulce a la hora de sugerir canciones, películas, frases, modelos de vida, aunque un poco en chiste y un poco en serio en algunas oportunidades se pedía "JUICIO", cuando alguno traspasaba virtualmente algún límite, nada terrible pero el juego también tenía precisiones, como dice Serrat en Esos Locos Bajitos: Niño, que eso no se dice, Que eso no se hace, Que eso no se toca.

INTENTOS FRACASADOS DE CORTAR
Por lo que Gus cuenta e Isa asiente siempre se repetía la misma historia, se tomaba conciencia, se exponía, se llegaba a un acuerdo, un compromiso de futuro compartido en la decisión, compartido en los objetivos y en la realidad ambos sabían o al menos deberían intuir que se trataba de una decisión más falsa que un billete de 1.000 dólares.
Llegaron al paroxismo de pensar en la posibilidad de bloquearse entre los contactos, para evitar poder relacionarse siquiera a través de la virtualidad, algo tan infantil que enseguida sólo causó una risa nerviosa que ambos compartieron, la realidad es que parecía que no había forma de cortar la muy fuerte vinculación que existía entre ambos, que estaban aferrados el uno al otro como la yema a la clara, como si fueran siameses sentimentales.
La relación crecía a buen ritmo, cuidadosa, furtiva, con encuentros breves donde las muestras de afecto se reducían a sonrisas, caras de feliz cumpleaños, miradas permanentes, celulares apagados, tiempo aprovechado al 100%, salidas casi programadas, uno para el norte, al rato otro para el sur, siempre pagos en efectivo y algunos temas recurrentes ¿Qué pasaría si…?
Siempre la misma respuesta flotando en el ambiente "No sé", con lo cual, para gente capaz de disfrutar el momento podría ser suficiente, para quien la incertidumbre no convive sanamente con sus días era un cuchillo casi clavado en el corazón, pero otra vez la marcha apurada para no llegar tarde a ningún lado, con la satisfacción del café más rico que se había bebido y hasta el próximo café.
Así se fueron repitiendo las semanas, abstinencia hasta del mensaje más inocente los fines de semana y durante la semana encuentros virtuales diarios, alguna vídeo llamada, alguna canción de YouTube para ambientar el desayuno o música de fondo para la redacción de algún Post; un nuevo encuentro, una nueva propuesta de un corte forzado en la relación y al día siguiente, o al otro a lo sumo, volver a dar señales de vida, hasta el momento de un nuevo acuerdo de finalización, que desde el comienzo se sabía que estaría condenada al fracaso.
Así funcionó todo el tiempo, pero haciendo honor a la canción Tres amigos de Aníbal Troilo "Pichuco" "… nunca faltan encontrones, cuando un pobre se divierte…" esta vez no podía caer más justo.

EL QUE SE BORRA NO EXPLICA
Pero tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe llegó el momento en que quedó un WhatsApp sin respuesta, un mail sin respuesta, un llamado al celular, una vídeo llamada con igual conclusión daban la pauta de lo que Gabriel García Márquez podría haber incluido en "Crónica de una Muerte anunciada".
Era tan fácil el corte y sin embargo no se habían dado cuenta, o no habían querido darse cuenta, era algo que no podía ser de a dos, ya que uno incumpliría y el otro avalaría el incumplimiento, no podía ser presencial, debía dejar que se apagara la llama de la velita de la torta de cumpleaños sin siquiera la necesidad de soplarla; alcanzaba con que se consumiera sola, borrarse, desaparecer, no contestar, hasta que el otro se cansara y entendiera que ya no tenía razón de ser la insistencia.
¿Fue la mejor forma? ¿Fue la más valiente? ¿Fue la que ambos merecían?
Nada de eso forma parte de la discusión, simplemente porque ya no hay discusión, les quedará el recuerdo de lo vivido, con la pregunta si podría haber sido el momento indicado, si en otro momento y con otras circunstancias hubiera sido diferente, o si hubiera sido mejor que esta situación nunca se hubiera dado, son todas preguntas sin respuestas, son interrogantes que quizás nunca habrán de hacerse.
Eso simplemente porque ya nada de este tema interesa recrear, al menos, mientras que las condiciones actuales se mantuvieran y si alguna cambiaba como mínimo debería cambiar la otra, o los conceptos éticos, morales y religiosos de ambos, algo no digamos imposible, aunque si bastante improbable.
Luego de varios intentos se efectuó la consulta, respetuosa, puntual, "Por favor decime si quieres que sigamos hablando o no. No quiero ser una molestia en tu vida" en forma inmediata llegó la respuesta: "No quiero hablar, lo siento" y asumiendo la contundente claridad de lo contestado, en forma inmediata envió su reflexión terminal: "Ok. Quizás algún día me expliques este cambio de actitud. No volveré a molestarte"
La 1° conclusión es que en este caso la Leyenda de Hilo Rojo no se corporizó en hechos reales, la 2° es que los seres humanos podemos cambiar de idea de la noche a la mañana sin que haya mediado ni razón previsible y/o entendible.
Antes se decía: El que mal anda, mal acaba, hoy podríamos actualizarlo y decir lo que empieza en forma virtual, en forma virtual acaba.
